Nombre

Caja del sarcófago de María de Sicilia.

Marco temporal

Finales siglo XIV (?).

Descripción del monumento

La caja del sarcófago de la tumba que actualmente se conoce como “il sarcofago di Costanza di Aragona” es una gran pieza de mármol (?) de 2 metros de longitud por 44 centímetros de alto y 62 centímetros de ancho. El frontal y el lateral derecho están esculpidos con bajorrelieve.

El frontal da la sensación de un tapiz pétreo trabajado de forma rápida y sencilla. A la parte más exterior o cenefa, el dibujo ornamental se va repitiendo siguiendo las ondulaciones de unos tallos que se entrecruzan y van cerrando un tipo de capullo o pedúnculo que toma la forma de palma. Cada una de estas floraciones queda dentro de los espacios circulares que forman las ramas ondulantes. Así pues, tenemos que se van repitiendo los mismos elementos compositivos: una alcachofa o flor de lis que crece desde una base que se entrecruza con el círculo superior que la cierra. A continuación, viene seguida otra planta invertida, que sale del círculo creado por sí misma y por el de la que tiene al lado. La composición empieza a partir de dos figuras que ocupan la parte central, tanto superior como inferior, y que también encontraremos en lateral esculpido de la caja. Podrían ser esfinges o sirenas masculinas, puesto que de su dorso salen unas alas verticales y todo su cuerpo está recubierto de escamas. Ambas parecen tener las extremidades posteriores convertidas en una cola de pez  pero, mientras que la de la derecha tiene un especie de mano, la otra tiene una pata de ave provista de zarpas. Aunque tienen fisionomía masculina podría tratarse de aquellos seres femeninos que acompañan los difuntos al mundo subterráneo o, mejor dicho, a la Isla de los Bienaventurados. Tenemos una progresión de una esfinge y doce círculos vegetales; el que hace trece ya forma parte de la cenefa vertical, que es de seis elementos. Así queda equilibrado en 12x6x12 + 12x6x12.

El recuadro interior queda muy marcado por una franja de 1 o 2 cm de ancho. Este rectángulo de 1,85 metros aproximadamente está dividido por cuatro franjas verticales. Cada una de estas separaciones verticales tiene tres cuadrifolios (cuadrilóbulos) que parecen cerrar pequeños escudos heráldicos que podrían ser el distintivo de la ciudad de Catania (VITOLO, 2019). Como todo el resto del sarcófago, no queda ni un milímetro vacío. Es el horror vacui de la decoración islámica y bizantina, donde se fusiona el arte occidental y oriental.

El escudo – cuadrilongo ojival – que queda a la derecha, dentro de un círculo inscrito en un cuadrado de unos 25 cm aproximadamente, es el del reino de Aragón o las cuatro barras del Casal de Barcelona. Al otro lado y con absoluta simetría, está el escudo cuarteado en sotuer, blasón de los reyes de la Sicilia insular. Con estos dos elementos parece claro que la persona que fue enterrada era hija de un rey de Sicilia y de una reina de Cataluña/Aragón.

En la parte central, encontramos un bajorrelieve “naif” que más bien parece una de las tantas pinturas que todavía se pueden ver en las vigas de la Sala Magna del Palacio Chiaramonte – Steri de Palermo (NOBILE i SCIASCIA 2015; CARCHIOLO, 2015) o en ilustraciones de algún libro de oraciones. La narración es bien clara: una Anunciación que está presidida por la persona que ha encargado el trabajo, la comitente.

Empezamos la descripción de este recuadro central de más de un metro de longitud por la izquierda de la imagen.

Lo primero que encontramos es un ingenuo arcángel Gabriel con una enorme ala, un nimbo muy perfilado y un enorme cetro o bastón que acaba en una cruz. El arcángel que está en movimiento hacia el centro de la imagen, va cubierto con un buen grosor de ropa. La túnica y la capa tienen muchos pliegues, cosa que le da mucho de movimiento y naturalidad. En la mano izquierda – donde se centralizan los pliegues de la ropa – sostiene este bastón pastoral. Mientras que con la mano derecha señala hacia la Virgen, como si estuviera hablando con ella. Detrás suyo se abre el cielo en una serie de líneas semicirculares paralelas de donde sale una enorme mano de Dios. El enorme índice del ángel está marcando el camino que ha abierto la mano de Dios, diciendo: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Es el primer momento del saludo y del misterio del cielo que llega a la tierra de la mano de Dios.

Algo más a la derecha llegamos a la parte de la narración de los hechos de la vida de la comitente. Tenemos en medio del cuadro una pequeña imagen, la reina, acompañada de dos doncellas que quedan entre el ángel y el punto medio de la imagen. Detrás de estas dos damas vemos un edificio civil con una importante puerta semiabierta en lo alto de una escalera. El edificio tiene tres ventanas – una de ellas con un evidente arco de medio punto – y un techo de tejas y almenas. Entre cada ventana se adivinan unos escudos y por debajo de esta horizontal hay una línea de sillares. Debajo de esta línea se ve una aspillera, lo que indica que se trata de una fortificación. Podría ser una representación imaginaria del imponente castillo normando de Catania que estaba sobre un cerro a tocar del mar, el Castillo Ursino. La hija del rey Federico III/IV nació en esta fortificación y durante buena parte de su vida vivió en ella. Se trata de una construcción muy similar a cómo podría haber sido el Palacio Steri de Palermo en el siglo XIV o la desaparecida Lonja de los Jurados de Catania que estaba cerca de la catedral (CARCHIOLO, 2015). Las dos doncellas van vestidas con sayo de manga larga tapada por el traje de calle la (cotardía) de media manga ancha. Llevan el cabello cubierto parcialmente con un tipo de toca ceñida bajo la barbilla. Parecen estar detrás de una barandilla y por eso una de ellas está apoyada sobre el alféizar.

En su punto central, a media distancia entre el plano de las doncellas y el fondo, está la figura de la reina que parece estar arrodillada. La reina lleva una gran corona mural. Su cabeza está cubierta de una toca recubierta por un largo velo. Se adivina una capa bajo este velo, y las mangas del traje son muy anchas. En la mano derecha lleva una sarta de cuentas – rosario –, que acompañaba las alabanzas que el fiel hacía a María, la madre de Dios, repitiendo una serie de fórmulas.

La Virgen está representada en un oratorio y con un libro en la mano izquierda. Va vestida con un complicado juego de capa, velo, faldas y un tocado que le cubre toda la cabeza. Está realmente turbada ante el rayo que le está lanzando la paloma. El Espíritu Santo bate sus alas ante el capitel izquierdo y desde este lugar se distinguen perfectamente los rayos ondulantes que llegan al frente de María. La mano derecha la tiene levantada cómo queriendo esconder su sorpresa. La Virgen parece estar diciendo: “Soy la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra”. Pero al mismo tiempo está observando con piedad la pequeña reina que está pidiendo su ayuda. La capilla que encuadra la Virgen María está formada por dos columnas helicoidales con una importante base y un capitel acampanado de hojas de palma. Sería un sencillo capitel románico con decoración vegetal. Los dos capiteles sostienen un triple arco de medio punto.

Finalmente, estamos ante el edificio más impresionante de todo este frontal. Ocupa mucho más de la cuarta parte derecha de la imagen. Evidentemente, se trata de un edificio religioso de una gran importancia con un pórtico de un estilo románico limpio y claro. Uno de los batientes de la puerta está semiabierto, como invitando a entrar. Esta portada tan importante es casi el doble que la del castillo. Es la clave del sarcófago, la puerta semiabierta de tantos elementos funerarios. En la fachada principal hay un rosetón cuadrilobulado perfectamente marcado. El tejado a dos aguas parece hecho de tejas y coronado con almenas dentadas y una cornisa para sujetarlas. Son los tejados que encontramos en muchos edificios civiles de Palermo y Siracusa. Bajo el tejado se ven los refuerzos de sujeción. La fachada lateral consta de tres ventanas geminadas, enmarcadas por arcos de descarga. Bajo estas ventanas continúa la pared inferior que parece ser de sillares diferentes. El edificio principal tiene una torre adosada. Es un campanario de tres plantas bastante similar al que encontraríamos en muchas iglesias del siglo XII-XIII. En la parte inferior del campanario se observan algunas aspilleras, en un segundo nivel tenemos algunas ventanas de medio punto y más arriba ya encontramos las ventanas geminadas con una columna y su capitel central. La torre acaba en las mismas almenas que coronaban la nave de la Basílica (VITOLO, 2019).

En el lateral derecho del sarcófago, los círculos perfectos de la cenefa del frontal aquí parecen ondulaciones que van creando espacios triangulares. A menudo en este lado se pueden ver casi perfectamente las formas de lirio. Los dos personajes de la parte central del friso son absolutamente diferentes. Los de la parte superior parecen dos hombres con el cabello corto y relativamente jóvenes mientras que los de la parte inferior serían dos hombres ancianos con barba y capucha. Hemos de recordar que a finales del siglo XIV la catedral de Catania, que había sido reconstruida varias veces, formaba parte de un complejo abacial benedictino dedicado a Santa Ágata. Aquí tendríamos la imagen de los que podrían rogar por la reina muerta: los monjes de la abadía.

El recuadro que habría tenido que contener los símbolos de los cuatro evangelistas nunca se acabó de esculpir. Así que solo vemos el águila de San Juan y el ángel de San Mateo más allá del círculo que rodea el Agnus Dei. El Cordero de Dios, siguiendo la tradición bizantina y románica, mira atrás y su cabeza está cerrada en una aureola. Con su pata derecha sostiene un estandarte con cruz.

Perfil y debate histórico

Todos los que han estudiado este sarcófago, desde Bottari hasta Vitolo, coinciden que se trata de una Anunciación enmarcada dentro de una escena urbana. Para Partenò Castello se trataría de la Plaza Mariana de Palermo con el Palacio Steri a la izquierda donde se ven los escudos de los Chiaramonte. Así que podría ser una de las tantas piezas confiscadas a esta familia después del 1392 (PARTENÒ, 1991, p. 5). Guido Libertini lo encuadra dentro de los dos principales edificios de Catania, el Castillo Ursino y la Catedral (LIBERTINI, 1952, p. 251). Bottari, que busca relacionar la imagen de los edificios con documentos gráficos del siglo XVI, concluye que se trataría de la plaza de Santa Ágata, actualmente del Duomo, con la Loja de los Jurados desde dónde habría salido la reina hacia la catedral (BOTTARI, 1954, p. 201–203). Tomasello, todavía va más allá, diciendo que la reina Constanza podría estar ofreciendo este gran edificio civil a la Virgen (TOMASELLO, 1979, p. 126). Vitolo ve que la representación de la Lonja de los Jurados en un punto central entre el ángel y la Virgen, indica que el comitente del sepulcro fue el gobierno o la giurazia, órgano rector de la ciudad de Catania (VITOLO, 2019 p. 14–17/29). Pero, de acuerdo con lo publicado por la profesora Carchiolo, pienso que esta escena se puede referir a la fundación de un nuevo edificio eclesiástico consagrado al misterio de la Anunciación. Llega a esta conclusión a partir de hechos documentados y mirando de leer el mensaje iconográfico de un ángel con una cruz particular y una reina con un escapulario en la mano. El 1396, María y Martí prometen levantar un nuevo santuario a la orden del Carmelo donde ya existía una iglesia dedicada a Santa Lucía (CARCHIOLO, 2015, p. 96). El nuevo centro de culto fue construido donde actualmente hay el Santuario Maria SS. Annunziata al Carmine en la Plaza Carlo Alberto de Catania (FODALE, 2008 p. 354, 390).

Durante el siglo XIV, de la mano de las órdenes mendicantes, la función de mediadora de la Virgen María fue tomando relevancia. La reina María, que había sido bautizada con el nombre de esta “mater amantissima”, seguro que pidió la intercesión de la Virgen en sus interminables problemas y, sobre todo, ante la posible concepción de un hijo y la muerte.

La datación, más o menos aceptada, coincide con la muerte de la reina María (1401) y con un resurgimiento de un estilo arcaico bizantino que había tenido lugar en Palermo bajo los Chiaramonte.

Se nos hace difícil pensar que esta caja de sarcófago fuera pensada para acoplarse al yacente gótico de la reina Constanza de Aragón y de Navarra, hija del Cerimoniós.

Hasta ahora no he encontrado ningún frontal de sarcófago que tenga representado el misterio de la Anunciación como tema central acompañado de la imagen del comitente. Pero no tiene que ser extraño que haya este bajorrelieve si la iglesia donde se tenía que colocar la tumba estaba dedicada a Santa María de la Anunciata o se quería recordar el hecho más importante de la vida de quien iba a ser enterrada: la concepción como encarnación y redención.

Las únicas tumbas sicilianas que se podrían relacionar con la de Constanza de Aragón, muerta el 1363, son la de Federico di Antiochia (†1356) en la catedral de Palermo, y la de Blasco II Barresi (†1476) en Santa Maria della Stella de Militello.

Textos epigráficos

Copia de la lápida de la tumba de la reina María de Sicilia a la iglesia de San Francesco de Assisi all’Immacolata a Lentini:

“Hospes siste gradum Tumulum uenerare Mariam

Hic habet hanc genius Fridericus tertius Orbi.

Martini iunctam talamo, qui sceptra Sicani

Impery, et Siculas iamdudum rexit habenas.

Ambo Leontinam decorarunt dotibus Vrbem,

Alter enim Illustris firmauit iura Senatus

Altera dar cineres monumentum atque Vrbis honore

Euiuis decessit Leontinis et in hoc Diui FRANCISCI Cenobio

Sepulta .8.Kal:Iuny ab Orbe reparato 1402:”

Inscripción sobre el escudo de armas del Reino de Sicilia. (Documento fotográfico: Soprintendenza di Catania Archivio Fotografico; cartella A.6.5. – AF SBCA CT; 1952) Pared derecha del ábside de la catedral de Catania.

FEDERICUS II. SICILIE REX. IOANNES EIUS FILIUS.

LUDOVICUS I PETRI II FILIUS. MARIA FEDERICI III

FILIA ATQUE MARTINI I CONIUX FEDERICUS

QUOQ. INFANS MARTINI PRIMI ET MARIE

REGINE FILIUS. HOC UNO CONDUNTUR TUMULO

Texto: Pilar Viladomiu.

Bibliografía abreviada

BOTTARI 1954, 201–203; CARCHIOLO 2015, 94, 96, 97; FODALE 2008, 354, 390; LIBERTINI 1952, 251; LLUC, LC 1, 26–28; LC 1, 42; NOBILE i SCIASCIA 2015; PARTENÒ 1991, 5; REALE 1983, 53–57; TOMASELLO 1979, 126; VITOLO 2018, 227-231; 2019, 539-559.

Bibliografía

BOTTARI Steffano, 1954, «La tomba di Costanza d’Aragona nella Cattedrale di Catania» La cultura figurative in Sicilia. Cap. VII; CARCHIOLO Roberta, 2015, «Il sarcofago di Costanza Perez di Aragona e Navarra» Il Restauro degli affreschi di Giovan Battista Corradini nel Presbiterio della Cattedrale di Catania. Una testimoniança pre-terremoto 1693; FODALE Salvatore, 2008, Alunni della perdizione. Chiesa e potere in Sicilia durante il Grande Scisma (1372-1416); LIBERTINI Guido, 1952, «Le tombe di re di sicilia tornate alla luce nella cathedral di Catania», Archivio Storico de la Sicilia Orientale vol. 58; LLUC, LC 1, 26 – 28; LC 1, 42; NOBILE Marco R. e SCIASCIA Laura, 2015, Lo Steri di Palermo tra XIV e XVI secolo. PARTENÒ CASTELLO Francesco, 1952, «Il ritrovamento del sarcofago della regina Costanza nella Cattedrale di Catania», Archivio Storico de la Sicilia Orientale vol. 48; SCIASCIA Laura, 2011 «Les reines d’Aragó i Sicília» La política de les dones; VITOLO Paola, 2018, «Per I monumenti funerari dei sovrani aragonesi di Sicilia a Catania, Palermo e Messina: testimonianze documentarie, frammenti ritrovati, ipotesi di ricostruzione», Unisola nel contesto mediterraneo: politica, cultura e arte nella Sicilia e nellItalia meridionale in Età medieval e moderna; 2019, «Iconografia urbana, coscienza civica e simboli del potere nella Sicilia aragonese. I sepolcro della regina Maria di Sicilia (1363-1401) nella Cattedrale di Catania», Mélanges de lÉcole française de Rome – Moyen Âge, 131-2.

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